Les dejo un video de cómo arrancaba mi convocatoria en la Plaza de Armas de Santiago:
Esto ocurría todos los días. A metros de la puerta de la catedral, en silencio, sin hacer contacto visual con nadie. La curiosidad mata al gato y al chileno: en pocos minutos estaba listo para empezar con un ruedo que se había armado solito.
