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11 de febrero de 2014

✍ Segunda Enciclopedia de Datos Inútiles


Uno no compra libros, los libros te compran a vos. Un señor con bigotes haciendo burbujas y un título que enamora de primera vista: Segunda Enciclopedia de Datos Inútiles. Además del claro atractivo de compilar datos sin valor utilitario, me resulta más interesante el hecho de que esta sea la segunda vez que se ha hecho un compendio de dicha información

Su autor, Homero Alsina Thevenet (1922-2005) o también conocido como "el señor sombrero" (por el anglicismo HAT, las iniciales de su nombre) fue un periodista y crítico de cine uruguayo, creador del suplemento cultural del diario El País de Montevideo, gran fumador y amigo amigo personal de otro fumador Juan Carlos Onetti.

Los datos son inútiles pero "verificados", como deja entrever en los agradecimientos, aunque por otro lado no nos acerca el concepto central del título, y a medida que se avanza que uno avanza en la lectura se empieza a cuestionar sobre si el nombre de libro ha engañado sobre la no-utilidad de sus artículos. Veamos un ejemplo:


UN CLÁSICO

El actor John Barrymore (1882-1942) fue un especialista en Shakespeare y uno de los más famosos intérpretes de Hamlet. Resultaba así muy lógica la pregunta que le hizo un periodista:
—Dígame, Mr. Barrymore, ¿usted cree que Hamlet y Ofelia se acostaban juntos?
Tras reflexionar un instante, el actor replicó:
—Sí, por lo menos en la compañía que representaba la obra en Chicago.


Qué más inútil que chusmerío de farándula pasada de moda y faltando el nombre de los "pecadores" en cuestión. Sólo les compartiré un fragmento más, anecdótico sin duda, ¿pero inútil?


HUMANO

El último grito en amteria de educación sexual fue lanzado a mediados de 1987 por los laboratorios Köning S.A. de Buenos Aires. Se trata de Singestar, "el anticonceptivo más humano para perras y gatas" y ha sido publicado como "el más inocuo", porque "previene, retarda o anula el celo". El anuncio fue lanzado al periodismo justamente entre las protestas del episcopado argentino por la educación sexual a los adolescentes. Pero su alcance es restringido, porque de acuerdo a lo publicado en el suplemento dominical de La Nación (16.9.97) se trata de un "aviso no apto para perras y agatas menores de edad". Las perras y gatas mayores de edad pueden leerlo sin ningún problema.


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9 de julio de 2013

✍ Faustroll navegando hasta la isla Sonora


Bienaventurado el sabio —exclamó—, que, en la pendiente de una montaña se complace en el sonido de los címbalos; solo en su lecho, al despertarse, canta: ¡Jamás, lo juro, irán mis deseos más allá de lo que poseo...

Fue en Junio de 1898 cuando intimaron al Doctor Faustroll abandonar la casa que alquilaba en París. Entonces sin dudarlo se decidió a embarcarse en un navío-colador de cobre parafinado llevando consigo una cuidosa selección de libros dentro de libros.

Podría haberse embarcado en su majestuoso navío-elástico, hecho íntegramente con hilo de cuarzo estirado y aceite de castor; sin embargo debido a la magnitud de su tripulación supo descartar esa opción. Junto a él lo acompañaron el Monsieur Panmuphle y un también mono mandril que hablaba belga y alguna que otra palabra en francés.

Faustroll desde su silla de marfil, timoneó el cobrizo navío en tierra firme sobre las calles de París. Fue luego de atravesar el oloroso mar de Habundes, perseguir castillo errante, dejar atrás islas de gema sólida, ser saqueados por el ígneo Capitán Kid y pescar monos en el río, que llegaron a la Isla Sonora.

En dicha isla, donde los instrumentos crecen como plantas y donde en la noche Saturno toca los sonajeros sagrados, Faustroll bebió ajenjo y tuvo el placer de escuchar al niñito desnudo y al anciano blanco cantar la siguiente melodía posiblemente transcrita por el propio Panmuphle:


¿Algún músico patafísico se animará a navegar hasta la Isla Sonora?

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4 de julio de 2013

✍ Faustroll más pequeño que Faustroll

Collage: Le Docteur Faustroll, André Stas.

Seguimos con otro de los capítulos de una de las obras cumbres del excéntrico escritor Alfred Jerry. Dicha "novela neocientífica" titulada Gestas y Opiniones del Doctor Faustroll, patafísico:


IX

Faustroll más pequeño que Faustroll

A William Crookes.
Otros locos repetían sin cesar que uno era al mismo tiempo más grande y más pequeño que él mismo, y publicaban cantidad de desatinos semejantes, como se se tratara de útiles descubrimientos.
Le Talisman d'Oromane.
El doctor Faustroll (si se nos permite hablar de experiencia personal) un día pretendió ser más pequeño que sí mismo, y resolvió ir a explorar uno de los elementos, para examinar qué perturbaciones traería aparejada esa diferencia de tamaño en sus relaciones recíprocas.
Escogió ese cuerpo comúnmente líquido, incoloro, incompresible y horizontal en pequeña cantidad; de superficie curva, profundidad azul y bordes animados por un movimiento de vaivén cuando está en extensión; del que Aristóteles dice que, como la tierra, es de naturaleza grave; enemigo del fuego y que de él renace, cuando está descompuesto, con explosión; que se vaporiza a cien grados, al que determina, y que solidificado flota sobre sí mismo, ¡el agua, para más datos! Y habiéndose reducido, como paradigma de pequeñez, al tamaño clásico de una pulga, viajó a lo largo de la hoja de un repollo, sin prestar atención a las pulgas colegas y los aspectos aumentados del todo, hasta que tropezó con el Agua.
Fue una bola, dos veces más alta que él, a través de cuya transparencia las paredes del universo le parecieron cumbres gigantescas y su propia imagen, oscuramente reflejada por el azogue de las hojas, elevada a la estatura que había abandonado. Percutió la esfera con un leve topetazo, como se golpea una puerta: el ojo desorbitado de vidrio maleable "se acomodó" como un ojo vivo, se volvió présbite, se alargó según su diámetro horizontal hasta la ovoide miopía, rechazó a Faustroll en esa elástica inercia y volvió a su estado de esfera.
El doctor, con gran esfuerzo, hizo girar el globo de cristal hasta un globo vecino, deslizándose sobre los rieles de las nervaduras del repollo, puestas en contacto, ambas esferas se aspiraron mutuamente hasta deshilacharse, y el nuevo globo, de doble volumen, se acomodó plácidamente ante Faustroll.
Con la punta de su botín, el doctor aporreó el aspecto inesperado del elemento: una formidable explosión de esquirlas y sonidos resonó, tras la proyección en derredor de nuevas y minúsculas esferas, con una seca dureza diamantina, que rodaron un poco por todas partes a lo largo del verde anfiteatro, arrastrando cada una bajo su impulso la imagen del punto tangente del universo que deformaba según la proyección de la esfera, y cuyo fabuloso centro aumentaba.
Por debajo de todo, la clorofila, como un banco de peces verdes, seguía sus conocidos meandros en los canales subterráneos del repollo...


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22 de junio de 2013

✍ Doctor Faustroll, patafísico

Le Docteur Faustroll por Aubrey Beardsley

Así comienza el segundo capítulo del libro Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico de Alfred Jarry, escrito en 1898:


II
Acerca de los comportamientos y las costumbres del doctor Faustroll

          El doctor Faustroll nació en Circasia, en 1898 (el siglo XX tenía (- 2) años), a los sesenta y tres años.
         A esa edad, que conservó a lo largo de toda su vida, el doctor Faustroll era un hombre de estatura mediana, vale decir, para ser exactamente veraces, de (8 x 1010 + 109 + 4 x 106) diámetros de átomos; su piel era amarillo dorada, de rostro lampiño, salvo por unos bigotes verde mar, como los que usaba el rey Saleh; de cabello alternativamente, pelo por pelo, rubio cenicero y muy negro, ambigüedad rojiza cambiante con la luz del sol; los ojos dos cápsulas de una simple tinta para escribir, preparada como el aguardiente de Dantzick, que incluía espermatozoides dorados.




Dicha "novela neocientífica" fue publicada en 1911, cuatro años luego de la muerte de su autor. Jarry, sin saberlo ni imaginarlo, daría comienzo a un movimiento cultural al que muchos surrealistas adscribirían: la patafísica.

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14 de junio de 2013

✍ Para hacer el retrato de un pájaro

Tapa del libro editado por la Editorial Kalandraka, con dibujos de Mordicai Gerstein

Jacques Prévert fue un guionista y poeta surrealista francés, cuyas palabras y versos fueron siempre un canto a la libertad, versos contra las tiranías, las injusticias y la vida libre de los animales. También se dice que fue uno de los autores del juego literario Cadáver exquisito.

En 1946 ingresa al Colegio de Patafísica dedicada "al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones" (donde luego alcanzaría el título de "sátrapa"). Ese mismo  edita su libro de poemas Paroles, donde se publica por primera vez “Para hacer un retrato de un pájaro”, con ustedes:



Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.

Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse

A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años

La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.

Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,

El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.

Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.



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