Un día como cualquier otro Tulio Rex salió a su paseo matutino en busca de alimento para saciar su hambre. Debido a su condición de carnívoro se dirigió a una pradera muy concurrida entre la fauna vegetariana.
Es por eso que Rex se escondió tras unas palmeritas chinas y una planta de perejil camuflándose así, a la espera de su víctima...
Mientras tanto el pequeño Conejete se encontraba pastando sobre un trapo de cocina. Lo que no sabía era que del peligro inminente que lo asechaba.
-GRRRRRRRRR!!! te comeré...- grunió Rex que se hizo espacio entre la vegetación.
-NOOO!!! por favor, no me comais!!- Dijo Conejete casi paralizado del terror.
-Me gustaría no hacerlo, pero mi condición de carnívoro me lo impide- Le replicó Tulio.
Luego de este intenso debate nuestro amigo el tiranosaurio estaba a punto de cerrar sus fauces sobre el pequeño Conejete cuando...
-Eyyy! ¿Qué onda?- Interrumpió un perro salchicha que andaba caminando por ahí...
Luego le contó a todos sobre los beneficios del veganismo, entonces todos vivieron felices para siempre amasando panes reyenos (menos Tulio que cada tanto defecaba pedacitos de choclo)...
FIN
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